Opiniones

Declaración de Zaragoza: los compromisos para la nueva Vigilancia en Salud Pública

Esta semana, el Ministerio de Sanidad y los Consejeros y Consejeras de la salud de las comunidades y ciudades autónomas nos hemos reunido en Zaragoza, para abordar los retos de la nueva Vigilancia en Salud Pública (VSP).

La pandemia de la COVID-19 ha puesto de manifiesto debilidades y mejoras estructurales de la VSP y, con ello, la necesidad de acometer cambios para responder adecuadamente a los riesgos presentes y futuros para la salud de la población. 

Para ello, los equipos técnicos llevan tiempo trabajando en el desarrollo una Estrategia de Vigilancia en Salud Pública del Sistema Nacional de Salud, que defina el marco estratégico para reforzar, modernizar la vigilancia en salud pública y orientarla hacia un desarrollo coordinado y de calidad en todo el país.

Este trabajo ha tenido un impulso fundamental en estas jornadas que hemos celebrado en Zaragoza con la Declaración de Zaragoza sobre VSP que ha sido suscrita por unanimidad. 

En esta Declaración hemos trazado el marco global hacia un nuevo sistema de vigilancia en salud pública en el Sistema Nacional de Salud y un periodo transitorio para el seguimiento de la COVID-19, hasta la completa implementación del Sistema Centinela.

El compromiso recogido en la Declaración de Zaragoza incluye aspectos concretos que llevarán al fortalecimiento de la VSP y al desarrollo coordinado en todo el Sistema Nacional de Salud de estructuras públicas dotadas de los recursos humanos, tecnológicos y presupuestarios necesarios. 

Para ello, vamos a constituir un grupo de trabajo en el seno de la Comisión de Recursos Humanos del CISNS que elaborará una propuesta antes de la finalización de 2022 con el objetivo de mejorar la política de personal en esta área.

Además, hemos acordado fomentar la innovación e investigación en la Vigilancia de Salud Pública y constituir la Red Estatal de Vigilancia en Salud Pública, integrada por las redes de vigilancia nacionales y de las comunidades y ciudades autónomas. 

Se trata de un compromiso muy ambicioso, porque la nueva Estrategia de Vigilancia incluirá enfermedades transmisibles y no transmisibles y otros aspectos como la salud animal, la seguridad alimentaria o la sanidad ambiental. Todo bajo la mirada One Health.

Estos sistemas facilitarán la toma de decisiones en planificación y gestión sanitaria, así como en el diseño de intervenciones de salud, estableciendo mecanismos de coordinación entre los órganos titulares de salud pública y los sistemas asistenciales de cada comunidad autónoma a implementar durante el año 2023.

En estos dos últimos años, hemos comprobado cómo los sistemas de información son esenciales para la vigilancia y para la toma de decisiones. Son importantes los datos, la calidad de los mismos y también los sistemas para obtenerlos y explotarlos.

Por ello, entre los compromisos de la citada Declaración, también está el impulso a la modernización de los sistemas de información vinculados a la VSP con la integración de todos los sistemas de vigilancia 

Además, en la fase de transición hasta la implementación completa del sistema de vigilancia de las Infecciones Respiratorias Agudas (IRAs), se mantendrá un sistema de vigilancia capaz de detectar aumentos de la incidencia en la población general, que incluya la suficiente secuenciación, para la detección precoz de nuevas variantes y permita la medición de la efectividad vacunal, que contemple, al menos:

  1. La vigilancia individualizada de los casos de COVID-19 especialmente en ámbitos vulnerables y casos graves. 
  2. La vigilancia y seguimiento de brotes epidémicos en población vulnerables, en riesgo de exclusión social y en otros ámbitos que se consideren de interés.
  3. El mantenimiento de los sistemas de información desarrollados específicamente para el seguimiento de la COVID-19, en concreto SERLAB y SICAH, ante el riesgo de cambios negativos en el curso de la pandemia y aportar la información de los casos detectados en atención primaria incluidos en los códigos de IRAs.
  4. El nivel de secuenciación suficiente para permitir la detección precoz de nuevas variantes y monitorear la evolución del resto.

La Declaración de Zaragoza sobre Vigilancia en Salud Pública nos marca el camino a seguir para hacer frente a los retos presentes y futuros en la salud de nuestra población.