El Programa presentado el pasado viernes por el Gobierno Insular no aporta ninguna idea novedosa para Gran Canaria. Las grandes actuaciones para el presente mandato son las mismas que las ya iniciadas o planificadas en el mandato anterior por nosotros.

Estamos ante un Programa continuista que, como el mismo documento indica, destaca como principales ítems las grandes actuaciones del Gobierno del PSOE y NC, tales como la zona aeroportuaria, energía hidráulica, MundoBasket 2014, reciclaje de residuos sólidos, sin ser capaces ni de moverse un ápice de las propuestas en materias tan importantes como movilidad y transportes, donde mimetizan las políticas heredadas hasta en el asunto del tren.

Los iconos y las iniciativas puestas en marcha por el Gobierno anterior son la única baza del actual gobierno de la isla, que pone de manifiesto con este programa tan poco ambicioso que el PP no tiene planes de futuro para la isla, más allá de la planificación realizada por nosotros.

Tengo que poner de manifiesto la falta de ideas del Gobierno de Bravo de Laguna, si bien me alegro de que su política se vaya a centrar en los proyectos iniciados por nosotros cuando gobernábamos aunque la ciudadanía grancanaria, tras las algaradas manifestadas por el PP, espera algo más de un gobierno.

Es verdad que el papel lo aguanta todo pero, como reza el dicho, ‘por sus hechos los conocerás’, y, lo cierto es que tras más de cuatro meses de gestión popular sólo hemos asistido a un cúmulo de despropósitos saltando de crisis de gobierno en crisis de gobierno, a un Gobierno paralizado, que está más preocupado en evitar fugas y cercenar derechos a los Grupos Políticos que en aportar soluciones a los problemas que afectan a Gran Canaria.

Lo que sí resulta preocupante es observar cómo, tras cumplir su única promesa electoral hasta ahora, esto es, el izado de la bandera, se hayan concentrado en contradecir todas las medidas de supuesta austeridad y reducción del aparato político del Cabildo que anunciaron en campaña y anuncian nuevamente en el Programa de Gobierno, cuyo ejemplo puede ser la propia bandera y la no reducción de gastos que ellos consideran como suntuosos.

La verdadera austeridad que predica el PP viene de los recortes aplicados a los Grupos Políticos para intentar mermar los instrumentos de control del Gobierno que tiene la oposición, lo cual ha empobrecido la vida democrática de la institución a niveles sólo recordables con la época del Sr. Soria.

Resulta preocupante ver un programa que, al margen de no aportar nada nuevo, cae en contradicciones flagrantes, como las de reproducir duplicidades en competencias impropias del Cabildo en materia social y en otros apartados del Programa, que dice pretender potenciar la actividad económica de los puertos, cuando acaban de recortar el 40% del presupuesto de la Zona Franca o el incluir medidas en materia de educación cuando acaban de suprimir la consejería por considerar que no tienen competencias en la materia.

También resulta desalentadora la ausencia de una política transversal en materia de Igualdad, circunscribiéndose únicamente a la lucha contra la violencia de género que, no por importante, deja de ser sólo un elemento a abordar en esta área.

También nos parece llamativo las ambigüedades como las referidas a la ubicación de la regasificadora, la posible desprotección del territorio en el planeamiento con la figura de suelo rústico común o la inexistencia de mención alguna al Club Baloncesto Gran Canaria y sí las expresas a las pistas del atletismo del Estadio de Gran Canaria o la sede social de la UD Las Palmas.

En definitiva, estamos ante un Programa improvisado, cargado de planes y más planes en materia social que no se concretan; un Programa sin ideas y que, a falta de ellas, sólo es capaz de continuar con el legado socialista, hecho que es un reconocimiento implícito al Gobierno de José Miguel Pérez, que agradecemos; y, en definitiva, un Programa del veremos y el depende.

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