Como cada cinco años, La Palma celebra La Bajada, sus fiestas lustrales. La alegría y la magia contagian sus calles y a sus gentes.
Sin embargo ayer, en plena celebración, la fiesta se tiñó de luto, porque la sinrazón machista golpeó de nuevo y sesgó la vida de Laura, una mujer que quería muchas cosas, pero sobre todo vivir.
Quiero expresar las condolencias a sus familiares y condenar este asesinato cruel. La justicia tiene que hacer justicia.
Afirmo, hoy más que nunca, nuestro compromiso con las mujeres que aún permanecen silenciadas y que son víctimas de la violencia machista.
Tenemos que reforzar la lucha contra esta lacra social, hasta conseguir su erradicación, desde la potenciación de los servicios sociales comunitarios, los servicios de información a la mujer, apostando por la prevención, reforzando los servicios de atención integral a las mujeres, hijos e hijas y apoyando la asistencia sanitaria, psicológica y jurídica especializada.
Lamentablemente queda tarea, luchemos con todas nuestras fuerzas.


