Agenda 2030: una perspectiva feminista

La filosofía de los Objetivos de Desarrollo Sostenible viene dada, entre otras cosas, por su carácter universal, inclusivo y transversal. La interacción entre ellos es esencial, pero especialmente lo es en el caso del ODS número cinco, relativo a la Igualdad de Género.

La agenda 2030 establece de manera clara y diáfana que el desarrollo solo será sostenible si sus beneficios favorecen de manera igualitaria a mujeres y hombres. Estamos convencidas de que los derechos de las mujeres precisan, para ser efectivos, formar parte del conjunto de compromisos para la protección del planeta y de las personas que vivimos en él.

27/abril/2018

Parlamento de Canarias, organizaciones del tercer sector y administraciones públicas seguimos con los encuentros para adaptar los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la ONU a la realidad del archipiélago, un trabajo liderado por la cámara autonómica desde la Conferencia de Asambleas Legislativas Regionales de Europa (CALRE) y que tiene como finalidad la preparación de una estrategia canaria de desarrollo sostenible. La última cita reunió en el Museo Castillo de Mata de Las Palmas de Gran Canaria a más de una treintena de representantes de ONG y del sector público, y contamos con la presidenta de la Fundación Mujeres por África, María Teresa Fernández de la Vega, como ponente principal.

La Agenda 2030 planteó el objetivo de transformar el planeta de manera inclusiva, esto es, sin dejar a nadie atrás. Para su consecución, 193 países aprobaron los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible para llevar a cabo esta  nueva ambición en el planeta. Por tanto, estamos ante una fantástica oportunidad, dado el potencial transformador de la vida de las mujeres y niñas, si bien los obstáculos para alcanzar la igualdad plena y real persisten.

El informe de ONU Mujeres titulado ‘Hacer las promesas realidad’ nos alerta de que los desafíos planetarios afectan de manera desigual e inciden especialmente en las mujeres: el cambio climático, la degradación ambiental, la economía inestable, las políticas económicas ortodoxas que aumentan las desigualdades, los conflictos, las políticas excluyentes que fomentan el miedo, las catástrofes humanitarias, los fundamentalismos y con ello los desplazamientos forzosos, así como una desigualdad galopante que atisba retrocesos intolerables en igualdad.

La filosofía de los ODS viene dada, entre otras cosas, por su carácter universal, inclusivo y transversal. La interacción entre ellos es esencial, pero especialmente lo es en el caso del ODS número cinco, relativo a la Igualdad de Género. Estamos ante un objetivo que tiene incidencia directa en todos los demás. De ahí que la perspectiva feminista en la implementación de la Agenda sea fundamental,  incorporando la igualdad de género en los objetivos, metas e indicadores,  singularmente en las cuestiones referidas a la pobreza, el hambre, la salud, la educación, el agua y el saneamiento, el cambio climático, la degradación ambiental, la urbanización, el conflicto y la paz.

La agenda 2030 establece de manera clara y diáfana que el desarrollo solo será sostenible si sus beneficios favorecen de manera igualitaria a mujeres y hombres. Estamos convencidas de que los derechos de las mujeres precisan, para ser efectivos, formar parte del conjunto de compromisos para la protección del planeta y de las personas que vivimos en él.