Y de repente, te fuiste

Se trataba de un domingo más. Un día de esos que tanto añoramos cuando nuestras agendas pueden con todo, incluso con nosotras. Todo parecía discurrir sin más sobresalto que la bendita rutina, un rato de descanso, de familia, de amistad, que nos hace sentirnos tan apegadas a la vida.

Carma se había ido, sin hacer ruido, con la entereza que siempre la caracterizó.

Pero de repente, en escasos minutos, todo cambió. Ese remanso se precipitó, el abismo asomó y la congoja nos sobrecogió. Los whatsapps entraban de golpe, con tanta prisa, que presagiaban que algo había sucedido. Y así fue, Carma se había ido, sin hacer ruido, con la entereza que siempre la caracterizó.

Los recuerdos se agolpan, el dolor nos nubla y nos lleva allí donde no encontramos respuestas. Pero entre tanta tristeza emerge tu sonrisa firme, tu determinación y ese compromiso infinito con la vida, con la igualdad y la justicia. Siempre estarás con nosotros y tu legado socialista, también.